Un cuento de navidad

Un cuento de navidad  una familia con un corazón grande

En un pueblo lejano de la ciudad, había una familia que estaba conformada por cinco personas la madre, dos niños con edades de seis y diez; dos niñas de cinco y siete años. Del padre no sabían nada, desde hace cinco años que salio de casa a buscar trabajo con rumbo desconocido y no regresaba.

Los pequeños esperaban con alegría la navidad aún que no tenían los medios para celebrarlo, pero la madre hacia de todo para tenerlos alegre, compraba panes y café para pasar este día.

Era el día 22 de diciembre siendo las 5:20 am, la madre envío a los dos niños a vender dos de sus gallinas para conseguir algo de dinero y así poder comprar un paneton, un litro de leche y chocolate, para así celebrar por primera vez una navidad como los pequeños esperaban.

Un cuento de navidad – la travesía de los hermanitos

Los niños animosos y alegres se encaminaron a la ciudad a pie,  no contaban con dinero.

Se pasaron un día entero en la caminata rubo a la ciudad, pasaron hambre, solo llevaron un poco de papas y maíz tostado, y por jugar atrapando peces en el río cayo lo poco que llevaron; solo tuvieron que mirar como se alejaba su fiambre, y continuaron con su camino, compartían las pocas frutas que encontraban en su camino, llego la noche y se abrigaron en una choza abandonada para que el siguiente día continuaran con su camino.

El camino a la ciudad

Hasta que por fin llegaron siendo las 11:15 am del día 23 de diciembre a la ciudad más cercana, los niños inmediatamente se dirigen al mercado central de la ciudad, al no saber donde queda preguntan a la primera persona que encontraron, caminando así ocho cuadras, estando cerca del mercado descansan en un parque hermoso lleno de vegetación, exhaustos con los pies lleno de ampollas debido a que tenían los zapatos rotos y la larga caminata que tuvieron, quedando dormidos dejando a su costado sus dos gallinas en un costal de malla.

Un cuento de navidad – la sorpresa de los niños

Imaginas que pasó… luego de una hora aproximadamente el hermano menor despierta y ve que no esta el costal ni las gallinas, desesperado grita ¡hermano hermano…no están las gallinas! el hermano mayor despierta asustado e inmediatamente corre por todas las direcciones, sin más remedio y desconsolados los hermanitos se ponen a llorar, ya que su madre les confió y ellos le habían fallado, tantos peligros pasaron para quedarse sin nada.

Los niños no tenían con que regresar a casa, bebieron un poco de agua y comieron una cuantas frutas que una buena señora de la frutería les había obsequiado al verles tristes y de hambre; recorrieron por el mercado, solo observaban con tristeza los juguetes que deseaban tener tanto. Ya era muy tarde y no tenían donde pasar el intenso frió.

Un joven que se ganaba la vida vendiendo luces de navidad, quien se enteró lo que les sucedió, les dijo que les acompañaran a pasar la noche juntos, descansaron en un pequeño puesto, el día siguiente tomaron un poco de te y pan para seguir su camino a casa.

Un cuento de navidad – de regreso a casa

En la salida de la ciudad un señor bien cambiado, con ropa nueva, estaba esperando al carro de transporte que al verles pasar tristes y llorosos, les dijo que esperen y les llevaría hasta donde él (el señor) estaba dirigiéndose y luego seguirían su camino.

Los pequeños les contó todo lo que pasó pero aún así estaba felices por que llegaran a tiempo para pasar la navidad junto a sus hermanas y su madre, aunque al recordar lo que les pasó se pusieron triste, y después de tres horas de viaje él (el hombre de traje), dijo ¡niños despierten…! los pobres cayeron de tanto cansancio, ya es hora de bajar  ya llegue a mi destino, los pequeños le dijeron también en este lugar nos quedamos, el hombre dijo que bueno no tienen que caminar más.

Los niños corrieron hacia su casa donde su madre les estaba esperando, se sorprendió ella al ver que un hombre de traje y desconocido se dirigía a su casa; el pasó a preguntar por su familia ya que en la casa anterior que vivían, estaba destruida, pero grande fue la sorpresa que reconoció a su esposa y ella a su esposo que partió de casa hace cinco años en busca de trabajo. Se abrasaron y los niños estaban alegres, el padre había traído regalos, alegre llenó de besos a sus pequeños que no había reconocido en la ciudad.

La llegada de los niños y el encuentro con su madre

Esta vez el sueño de los niños se hizo realidad pasaron una navidad con regalos, paneton y chocolate y sobre todo con la familia completa.

 

 

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